Me dicen desde cuba que se ha corrido la bola (radio bemba en acción) de que Juanes va a suspender el concierto. No se han fijado que cada vez que alguien trata de alegrarle la vida un poco a la gente en cuba, en Miami se arma un escándalo? Es que la gente aquí esta tan aburrida que no conciben que nadie más se divierta? O es que piensan que la gente en cuba no tiene derecho a bailar y pasarla bien…
Y en realidad cual es el problema. Lo primero que he oído es que están molestos porque va a cantar en la Plaza de la Revolución. Bueno, vamos a pensar: la plaza es el lugar público más grande de la Isla. Si usted supiera que va haber un concierto donde van a ir 200 o 300 mil personas donde lo haría? Al Latino le caben supuestamente 55 mil, pero desde que hace unos años empezaron a cobrar la entrada, sabemos que en realidad le caben como 47. Pon tú que se use el césped y apretados metan hasta 50. Donde van a meter los otros 100 o 200 mil que van a ir? Y a fin de cuentas cuál es el problema con la Plaza. Ayer estaba oyendo a un idiota en radio decir que es que allí hay una foto del Che Guevara (en realidad ahora es una escultura, pero el idiota en cuestión parece que no se ha esterado…) lo cual supuestamente la mancillaba de alguna forma. Bueno, también hay una estatua de José Martí y esta la raspadura y el Teatro Nacional y la Biblioteca… es parte del paisaje y a nadie en Cuba le molesta. Hasta donde yo sé a quien único le debe importar la decoración de una ciudad es a los vecinos de esa ciudad y estoy seguro que si a algún habanero le preguntan qué le parece la Plaza en general, ni siquiera se va a acordar que la cara del Che esta allí. Lo primero que le salta uno a la memoria es Martí posando como si fuese un modelo de Rodin y la puñetera raspadura, que no se sabe bien que significa. Alguien ha protestado porque la raspadura este allí? No que yo recuerde. Y es fea como mi suegra acabada de levantar. Y después de todo yo no cogería mucha lucha, en definitiva la Plaza estaba ahí antes que Fidel y seguirá ahí cuando en un año o dos acabe de estirar la pata.
El otro argumento es que Fidel Castro solía hablar allí con frecuencia. Bueno, Fidel Castro habla tanto (ahora, para desmayo de los que oímos Radio Mambí por la mañana para enterarnos de la temperatura en grados celcios, pues es la única emisora que la da y yo sigo sin entender los Fahrenheit…Pérez Roura lee los escritos!! Como si fuese su vocero oficial!! En fin…) que no hay prácticamente un cabrón lugar en la isla en que no haya dicho algo. Por mi cuenta, Juanes tendría que eliminar de los lugares a cantar toooodaasss las plazas públicas en las cabeceras de Provincia (incluyendo esa tan fea y poco soleada que hicieron en Santa Clara y la del King Kong Maceo, que es como le decía mi mama a la de Santiago de Cuba por lo puñetera que es la estatua que le hicieron al Lugarteniente General…) , todos los teatros principales de cada ciudad con más de 5000 habitantes (y la mayor parte de los otros) y prácticamente cada estadio de pelota del país (exceptuando quizás el Genaro Melero, pues no recuerdo a FC hablando allí, quizás por envidia al viejo Genaro en cuyo honor se le puso el nombre al estadio cuando todavía estaba vivo…).
A eso habría que agregar Ciudad Libertad (antiguo Campamento Columbia), el Palacio Presidencial, el Malecón de la Habana (por supuesto y posiblemente también el de Santiago y el de Matanzas), casi todos los hoteles de Varadero (Fidel castro los ha inaugurado con regularidad) y todos los cayos grandes que rodean la isla por la misma razón. Bien mirado, Juanes no podría dar el concierto ni siquiera en aguas territoriales por el discurso en el Cerro Pelado (el barco, no el centro deportivo) y el Pedraplén a Cayo Coco, que también inauguro el comandante.
Juanes ha estado dando esos conciertos por la paz en lugares tan jodidos, violentos y propensos a las bombas y las matanzas como la frontera entre Venezuela y Colombia (lugar de mierda que conozco bien personalmente, pues la cruce dos veces, para allá y luego para acá) y a nadie; ni a la guerrilla de las FARC, ni a los narcos, ni a los militares de uno y otro país y ni siquiera a los animales de los paramilitares (que hacen cosas tales como picar en pedazos a la gente en mataderos y echárselos a los animales de la selva como comida…) se le ocurrió poner malo aquello. Resulta ahora que Juanes quiere dar un concierto en la Habana, quizás la ciudad grande más tranquila del continente …y recibe amenazas de muerte! Le cabe duda a alguien que los radicales del exilio son basura? No se parecen sospechosamente a los comunistas? No suena eso muy similar a vivir con un CDR, en que la gente no puede hacer lo que le salga de los huevos (en el caso de Juanes) sin que venga alguna vieja comitera a decirte que te comportes porque si no te van a meter un mitin de repudio o aplicarte la ley de peligrosidad? No son esas amenazas idiotas el equivalente mayamense a las brigadas de respuesta rápida? Por suerte el hecho de que a los más furibundos los estén metiendo en la cárcel o amenazándolos con meterlos los tiene tranquilos, pero no son lejanos los días en que hacían atentados y tiraban cocteles molotov. Gracias Presidente Bush.
En resumen, que es una lástima que el concierto de Juanes (que tiene más cojones de lo que la gente en cuba se imagina, pues cantar en la Alta Guajira es más peligroso que caminar por la Franja de Gaza) no me coja en cuba, porque si estuviera de visita, me compraría un par de litros de algún alcohol de calidad (en Cuba parece que de nuevo estan faltando la pasta y el sanitario, pero no he visto en ningún lado decir que no haya Ron…) y trataría de convencer a mis amigos de irnos a verlo (si ya se que Croncho, Geovani y el Bolo están viejos y gordos, pero un poco de persuasión debe convencerlos…). Además aquello se va a llenar de jevitas y de buen ambiente y encima de eso va a ser gratis y va a tocar Van Van. De hecho, debería averiguar cuando es el concierto. Uno nunca sabe si se puede dar una escapadita rápida….y aquello se va a poner sabroso!!!
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jueves, 27 de agosto de 2009
martes, 7 de julio de 2009
Michael Jackson y la Libertad
Muchos años atrás, allá por los 70, existía una isla en el Caribe, donde la música americana estaba prohibida. Bueno, en realidad toda la música en inglés estaba mal vista y es famoso el caso de una nadadora expulsada del INDER por bajarse de una avión con un disco de los Beatles en la mano (los comunistas, por razones que solo conocen ellos, opinaban que los Beatles eran Enviados del Imperio).
En esa tierra increíble, los habitantes eran premiados en la televisión y la radio con una resma de excelente música producida en Alemania (Ein Kessel Buntes, que a estas alturas todavía no se qué significa), Bulgaria (Bicer Kirov, “Cuba, Bulgaria; una rosa y un machete. Cuba, Bulgaria; significa Amistad!”) y por supuesto la URSS (Ala Pugachova, que por cierto, cuando estuve en Moscú en el 2006 me entere que es la Gran Vedette Rusa y sigue siendo adorada. Y se conserva muy bien.) Estas maravillas de nuestros Hermanos Socialistas se matizaban con los talentos irremplazables de Beatriz Márquez (Annia y Mirta todavía no habían comenzado sus famosos duelos) , Héctor Téllez, Ojedita y por supuesto ese gran cantante cubano: José Valladares (el Hombre del Millón de Amigos). De cuando en cuando te ponían a Silvio y a Pablo, pero todavía no habían ido a Argentina y Uruguay y por tanto no eran preferidos de Fidel Castro.
Y entonces un día de 1978 o 79, oímos que de la televisión salía una muy contagiosa música y (maravilla de maravillas) el que cantaba lo hacía en ingles. Corrimos al televisor y de pronto nos encontramos con que un negrito flaco de espeldrum bailaba y cantaba como un demonio, moviendo de manera increíble unos pantalones campana. La canción sonaba (para los cubanos de los 70, acostumbrados ya a las clases de ruso en televisión y en la escuela) algo así como: “El Chi, El Cha, Se me Cae la Trusaaa…”. Nos quedamos paralizados completamente, pues nos dimos cuenta, no solo que la música era excelente, sino porque el negrito (se llamaba Michael Jackson) era Americano!
Increíble! Pensamos todos; las cosas están cambiando! Unos días después (pues al parecer como el cantante era negro, los censores encontraron que un miembro de las explotadas minorías que conspiraban para hacer La Revolución en Las Entrañas del Imperio, era digno de nuestros esterilizados oídos socialistas…) no pusieron Otra Canción del Negrito!! Esta sonaba algo así como: “Kun, Kun, Abre las Patas y Goza!” Y ese fue el principio del fin de La Cortina de Bagazo.
Luego nos pusieron a Lionel Ritchie (All Night Long!) y el Show de los Muppets, y empezaron a poner películas americanas de nuevo (Alien y Una Rubia Peligrosa) y finalmente (luego de un profundo debate ideológico, pues era un símbolo del Imperialismo…) La Guerra de las Galaxias (doblada al español).
Pero el deshielo empezó por Michael Jackson. Por eso, incluso en los momentos más bajos de su carrera; en medio de las cirugías plásticas, el destiñe o las acusaciones de pederastia, Michael ocupa un lugar en nuestro corazón. Cuando lo veíamos sentimos siempre un vientecillo de libertad que nos levanta el ánimo y nos hace querer tirar “el pasillo del Maikel” y cantar a voz en cuello “el chi, el cha, se me cae la trusaaaa!! Para mi generación y la de mis padres la civilización occidental comienza en Michael Jackson. Lo vamos a extrañar.
En esa tierra increíble, los habitantes eran premiados en la televisión y la radio con una resma de excelente música producida en Alemania (Ein Kessel Buntes, que a estas alturas todavía no se qué significa), Bulgaria (Bicer Kirov, “Cuba, Bulgaria; una rosa y un machete. Cuba, Bulgaria; significa Amistad!”) y por supuesto la URSS (Ala Pugachova, que por cierto, cuando estuve en Moscú en el 2006 me entere que es la Gran Vedette Rusa y sigue siendo adorada. Y se conserva muy bien.) Estas maravillas de nuestros Hermanos Socialistas se matizaban con los talentos irremplazables de Beatriz Márquez (Annia y Mirta todavía no habían comenzado sus famosos duelos) , Héctor Téllez, Ojedita y por supuesto ese gran cantante cubano: José Valladares (el Hombre del Millón de Amigos). De cuando en cuando te ponían a Silvio y a Pablo, pero todavía no habían ido a Argentina y Uruguay y por tanto no eran preferidos de Fidel Castro.
Y entonces un día de 1978 o 79, oímos que de la televisión salía una muy contagiosa música y (maravilla de maravillas) el que cantaba lo hacía en ingles. Corrimos al televisor y de pronto nos encontramos con que un negrito flaco de espeldrum bailaba y cantaba como un demonio, moviendo de manera increíble unos pantalones campana. La canción sonaba (para los cubanos de los 70, acostumbrados ya a las clases de ruso en televisión y en la escuela) algo así como: “El Chi, El Cha, Se me Cae la Trusaaa…”. Nos quedamos paralizados completamente, pues nos dimos cuenta, no solo que la música era excelente, sino porque el negrito (se llamaba Michael Jackson) era Americano!
Increíble! Pensamos todos; las cosas están cambiando! Unos días después (pues al parecer como el cantante era negro, los censores encontraron que un miembro de las explotadas minorías que conspiraban para hacer La Revolución en Las Entrañas del Imperio, era digno de nuestros esterilizados oídos socialistas…) no pusieron Otra Canción del Negrito!! Esta sonaba algo así como: “Kun, Kun, Abre las Patas y Goza!” Y ese fue el principio del fin de La Cortina de Bagazo.
Luego nos pusieron a Lionel Ritchie (All Night Long!) y el Show de los Muppets, y empezaron a poner películas americanas de nuevo (Alien y Una Rubia Peligrosa) y finalmente (luego de un profundo debate ideológico, pues era un símbolo del Imperialismo…) La Guerra de las Galaxias (doblada al español).
Pero el deshielo empezó por Michael Jackson. Por eso, incluso en los momentos más bajos de su carrera; en medio de las cirugías plásticas, el destiñe o las acusaciones de pederastia, Michael ocupa un lugar en nuestro corazón. Cuando lo veíamos sentimos siempre un vientecillo de libertad que nos levanta el ánimo y nos hace querer tirar “el pasillo del Maikel” y cantar a voz en cuello “el chi, el cha, se me cae la trusaaaa!! Para mi generación y la de mis padres la civilización occidental comienza en Michael Jackson. Lo vamos a extrañar.
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